La historia de “Titanes del pacífico” parte en 2020, cuando la Tierra ha sido invadida por seres provenientes de las profundidades del Océano Pacífico con la altura de un edificio. Los colosos han acabado con ciudades enteras y han generado terror en una escala mundial. La solución de la raza humana para contraatacar fue crear robots gigantes llamados jaegers, quienes fueran capaces de pelear y erradicar a esta nueva raza sobre la tierra. Para manejar un jaeger es necesaria la manipulación de dos pilotos con una actividad cerebral similar, pues deben compartir la carga neuronal y ser conectados al robot donde un piloto se hace cargo del lado izquierdo y el otro del derecho. A partir de esta premisa despega el filme.

“Titanes del pacífico” es uno de los proyectos más ambiciosos de Guillermo del Toro hasta ahora. Fue una gran inversión para la Warner Brothers por seguir la visión del director basado en el guion de Travis Beacham. La película es un homenaje poco visto en el cine de occidente, el cual combina el cine Kaiju Eiga, el cine de los monstruos gigantes que atacan ciudades y el género Tokusatsu de los 60’s, efectos especiales en sets de tamaño real para el cine y la televisión, el cual produjo muchas de los dramas de los robots gigantes llamados Mechas o Mechs.

Sin embargo, el principal referente de los anteriores géneros sería “Godzilla” de 1954 de Ishiro Honda. La historia sobre el origen de este monstruo comienza cuando el director habiendo sido testigo de la devastación de las bombas nucleares en el 45, y a partir de esas imágenes de horror decide hacer la primera película de monstruos gigantescos japonesa, ya que Estados Unidos había sido el primero con King Kong en 1933. Pero la procedencia de Godzilla sería distinta, se convierte en el monstruo nacido de la destrucción del hombre el cual regresaba a acabar con la raza humana como una respuesta a su devastación nuclear. Lo más curioso del caso de Godzilla es que hacer los efectos especiales en stopmotion hubiera tomado alrededor de 7 años, razón por la que Honda decide utilizar a un hombre disfrazado y filmar de esta manera la toma de destrucción, y es ese detalle lo que lo hizo único, pues nadie lo había intentado antes. Es la inspiración de Guillermo del Toro para hacer sus artistas y diseñadores de monstruos y robots trabajaran pensando en un actor dentro de los personajes como en las producciones Tokusatsu.

El director cuida hasta el más mínimo detalle en su producción, así como su atmósfera lúgubre digna de pieza de ilustración, un estilo que él ha definido “Gotech” por mezclar lo gótico con la tecnología. Son impresionantes sus primeros 20 minutos cuando se nos narra la influencia social, política y cultural que ha tenido la llegada de estos monstruos por medio de noticieros, comerciales de tenis, moda y shows de tv, además de presentarnos el uso rutinario de un jaeger, quien tiene toda la textura de haber hecho esa labor por varios años por medio de su pintura desgastada.

Guillermo del Toro ha declarado que a diferencia de Occidente en Oriente la tecnología robótica es abrazada y querida pues se convierte en extensión del los límites del cuerpo humano, en comparación a Occidente donde la tecnología suele almacenar los miedos cuando se sale de control como el monstruo de Frankestein.

Los efectos especiales están demasiado lejos de parecerse a los de Tokusatsu pues son efectos especiales digitales de una gran innovación, los gigantes simulan su gran peso y su interacción con el paisaje lo hace asombrosamente real, sin embargo la esencia del EF japonés está presente. La devastación en ciudades es destacable, es un festín de destrucción voyerista en lugares poco comunes de los que el cine nos tiene acostumbrados en un sentido voyerista (Fuera de Nueva York y L.A.).

La línea narrativa es entretenida y tiene un buen ritmo pues hay un balance de toques de humor y aventura, muy parecida a Hellboy, todo gracias a su gran número de personajes. No se puede dejar de mencionar su coreografía en artes marciales y su intención por hacer unir a todas las culturas y razas en la misión de destruir a los kaijus. El sufrimiento y la oscuridad de la guerra se manejan en un nivel dramático muy bajo haciendo a “Titanes del pacifico” más dirigido al sector infantil. La película está enfocada en desarrollar la acción en los mares y no en conflictos de la naturaleza humana.

El monstruo suele almacenar alguna analogía de la maldad humana como lo inicio Godzilla, ya sea una reacción de un error o inconsciencia humana como en “Host” (2006) del dir. Joon-ho Bong o el miedo o terror a la inseguridad nacional como en “Cloverfield” (2008) del dir. Matt Reeves , en esta ocasión el monstruo de Guillermo del Toro la carece y tal vez es el punto débil, sin embargo “Titanes del Pacifico” lo que intenta es revivir el amor por esta clase de robots, guardianes de monstruos, olvidados por el tiempo. “Titanes del pacífico” invita al espectador a deleitarse con una mirada occidental sobre una tecnología que hizo soñar por varias décadas a una generación.

 

Recomendación 8