Ya sea a través de pequeños cortos como “Visions of Horror” (1987), o largometrajes como “Room 237” (2012) Rodney Ascher evidencia su talento único para crear la atmósfera del horror con un estilo como pocos directores lo han logrado en Hollywood. Sus proyectos no tienden a contar una historia de ficción en particular, sino suelen explorar misteriosos mitos y miedos primarios imbuidos en la psique donde los vemos reflejados en un formato documental, el cual no pretende responder en si al fenómeno que trata, sino dejarnos entrar en el fenómeno desde su interior.

En sus trabajos como el cortometraje “the S from Hell” (2010) y el documental “Room 237”, Ascher explora de manera brillante la subjetividad en elementos visuales y auditivos como lo pueden ser un logotipo, un par de notas musicales, una escena o una escenografía. Le interesa cómo la audiencia los interpreta, y en ciertos casos sin motivo alguno cómo dichos elementos se vuelven manifestaciones de aspectos sobrenaturales y encarnaciones de pesadillas que los persiguen toda su vida. Es entonces cuando el trabajo de Ascher se vuelve todavía más interesante pues además ilumina una fenomenología en el cine de culto y de los elementos de la cultura pop, se trata de la creatividad intencional de los artistas y la manera en que es recibido e interpretado su trabajo.

Tomando la forma de una historia de terror, “The nightmare” explora la parasomnia de la “parálisis del sueño”, un evento del cual el director se siente identificado y es por ello que decide emprender el proyecto, hecho parecido a lo sucedido con a la inspiración biográfica de Ciaran Foy con Citadel. Y por medio de 8 testimonios (unos más escalofriantes que otros) se describen las terroríficas experiencias en ciertas fases del sueño, diferentes percepciones así como los elementos que hacen a los relatos parecidos entre ellos. Gente sombra, gatos sentados en el pecho, el hombre del sombrero, abducciones alienígenas, entre otras presencias y acontecimientos malignos hace a todo ello parte de una librería de conocimiento compartidos por los testigos, donde el director presenta cómo el fenómeno es recurrente y manifestado en todo el mundo.

Al tratar de explicar los incomprensibles fenómenos de la naturaleza es como los mitos comienzan a convertirse en verdades, para terminar siendo historias y personajes los cuales alimentan el inconsciente colectivo. Pero más allá de la estructura psicológica o sociológica del mito, es decir su calidad racional o científica, el trabajo del director de “the nightmare” se aleja de ello, evita el contacto con el campo de la explicacion juiciosa y se enfoca en crear una empatía para entender la realidad del mundo que rodea a las víctimas del trastorno, quienes de diferente maneras lidian con su incapacidad de comprender lo que es real y no lo es.

Dice el director: “La gran pregunta del filme es si las cosas que las personas están viendo son objetos proyectados dentro de ellos o si son algo más”

Y cuando el “algo más” cabe en la posibilidad del espectador es cuando empieza la experiencia escalofriante.

“The nightmare” logra introducir al espectador al mundo de los sueños con gran efectividad, ya que rompe la barrera de la realidad para adentrarnos en la atmósfera del incubus de Fuseli. Todo gracias a un manejo impecable de la narración, por medio de un montaje creativo y expresivo, un ritmo dinámico aliado a una serie de recursos audiovisuales acertivos como lo son el diseño gráfico, los efectos especiales y la banda sonora a cargo de Jonathan Snipes. El documental se mantiene en una estética nostalgica y retro, la cual contribuye a crear el tono y el ambiente del surrealismo y su oscuridad.

No es casualidad que el estremecimiento detrás de las historias mostradas en el documental llegue a asociarse con alguna película de horror, definitivamente hay una larga lista de filmes que se han visto inspirados por este tipo de desorden. En el caso de la “parálisis del sueño” podrían estar “Cat’s Eye” (1985) Dir. Lewis Teague y “Dead Awake” (2016) Phillip Guzman. Tambien estaría el caso de “Pesadilla en la calle del infierno” (1984) Dir. Wes Craven y la macabra noticia de muertes por parálisis del sueño en refugiados vietnamitas en los 80s, la cual inspiró a Wes Craven. Así como la idea de que algún evento pudiera ser motivo de un contagio maldito y adquirido a partir de contacto sexual como en “It follows” (2014) Dir. David Robert Mitchell, o a partir de la exposición visual involuntaria a un video o un filme prohibido el cual causara el despertar de una maldición, como en “Ringu” (1998) Dir. Hideo Nakata, “Halloween III Season of the witch” (1983) Dir. Tommy Lee Wallace, o el episodio de Masters of Horrors (2005) “Cigarrette burns” Dir. John Carpenter. Sin olvidar las experiencias de abducción en este desorden del sueño, bien llevadas al cine en el filme “Communion” (1989) Dir. Philippe Mora.

Si ciertos documentales independientes como “The Entity (The Sleep Paralysis)” y “The nightmare” intentan explicar el fenómeno por medio de testimonios científicos y búsqueda de la verdad a través de casos de estudio, “The nightmare” de Ascher se adentra en el folklor y el mito para despertar el stress, la ansiedad y la tensión más primarias llegando a una experiencia igual de efectiva que cualquier filme de horror. El director lanza la pregunta sobre cuál pudiera ser la fuente que produce estas experiencias, ¿es acaso la imaginación?, y si es así ¿por qué alrededor del mundo se comparten las mismas experiencias e increíblemente pueden ser vistas por más de una persona?

Dice el profesor Allan Rechtschaffen “Más allá de todas las indicaciones de que dormir tiene una importante función en el cuerpo, aún no sabemos ¿por qué soñamos?”. El documental de Rodney Ascher continúa esta línea y se sumerge en una reflexión más elaborada que la de Rechtschaffen. Pues no solamente se trata de entender la razón por la que soñamos sino a donde vamos cuando lo hacemos.

Recomendación 8.5